NOTICIAS

Este es un espacio para pensar en comunidad. 



Un texto de Karen Lima.

¿Alguna vez has sentido que la forma en la que otras personas te describen a ti o a tu comunidad no te representa? ¿Preferirías que te cedieran la palabra a ti o a otros miembros de tu grupo para poder aclarar las cosas?


La autorrepresentación muchas veces implica ceder los medios de comunicación a los grupos no dominantes. De esta forma ellos pueden tener control sobre la forma en que manejan y presentan su discurso político y cultural ante los grupos dominantes.


Un ejemplo lo podemos encontrar en la polémica alrededor del libro Las Voces del Desierto o Mutant Message Down Under 1991 en el que una mujer estadounidense, Marlo Morgan, escribió su experiencia viviendo con aborígenes nómadas de Australia. Este grupo, después de pasar un tiempo con ella, decidió confiarle el registro de su historia para que ella la compartiera con el resto del mundo.


Con este libro ella buscaba desmentir otras versiones históricas de estos pueblos que los suelen retratar como caníbales, entre otras cosas violentas, y en su lugar explicar claramente cómo funcionaba su sociedad y cuáles eran sus costumbres. Ella afirmaba tener el permiso de la comunidad por medio de un documento firmado por su representante. No obstante, la narración de Morgan sobre los hechos que vivió en ese viaje caen incluso en lo fantástico y debido a que representa a una comunidad aislada del resto del mundo y que además está desapareciendo, es difícil encontrar una versión que corrobore su historia, con la cual ella está lucrando con millones de dólares.


El problema se agravó cuando un miembro de la comunidad presentó una demanda hacia ella, diciendo que su historia y la forma en la que representaba a estas personas no era verídica y no se sentía representado. No obstante, la demanda misteriosamente nunca se pudo llevar a cabo.


En este tipo de casos, creemos que la ausencia de espacios para comunicar su propia historia ocasionó que se tergiversaran los valiosos registros de sus tradiciones ante el resto del mundo, con un acercamiento con el que no todos los miembros de la comunidad estaban de acuerdo, pero los miembros de ese grupo no tienen acceso a los medios de comunicación para poder defenderse o hacer aclaraciones precisas, pues su barrera lingüística y sus condiciones de vida nómadas y ausentes de tecnología se los impiden.


Proyectos de autorrepresentación

La búsqueda por áreas de autorrepresentación implica facilitar y crear espacios donde las personas puedan expresar lo que piensan y sienten respecto a sí mismos bajo sus propios términos y posibilidades, para que los demás puedan comprenderlos desde esa perspectiva.


Existen muchos proyectos que invitan a las personas que facilitan la autorrepresentación de personas a las que difícilmente se les permitía alzar la voz anteriormente. Por ejemplo, en Youtube existe un canal llamado Special Books by Special Children en donde se les hacen entrevistas a niños y adultos con diversas discapacidades, así como a sus familias con el objetivo de “normalizar la diversidad de la condición humana bajo los pilares de la honestidad, el respeto, la atención plena, el optimismo y la colaboración. Este movimiento multimedia apoya la aceptación e inclusión de todos los miembros de la comunidad neurodiversa/discapacitada independientemente de su diagnóstico, edad, raza, religión, ingresos, orientación sexual, género o expresión de género.”


En este video, por ejemplo, este joven, llamado Bruno, explica las complicaciones de trastorno Bipolar, más allá del estigma de que la bipolaridad es “estar siempre feliz o siempre triste”:


Apropiación Cultural

La apropiación cultural es un tema que va de la mano de la autorrepresentación, pues en ocasiones los artistas se valen de estereotipos o malas interpretaciones de una cultura para crear una obra y esto puede afectar la reputación de la comunidad cultural, pues, si bien puede difundirla, también reemplaza, mezcla o sobresimplifica los significados originales de sus tradiciones.


En el mundo de la moda, es donde la apropiación cultural se ha discutido más abiertamente. Uno de los casos más comentados es el de una colección lanzada por Carolina Herrera en junio de 2019, llamada Resort 2020 en donde el bordado de uno de los vestidos provenía de la comunidad de Tenango de Doria (Hidalgo); en estos bordados se encuentra la historia misma de la comunidad y cada elemento tiene un significado personal, familiar y comunitario, por lo que muchas personas denunciaron esta colección. En respuesta, Wes Gordon, el director creativo de la colección, dijo que era una forma de hacerle homenaje a la cultura mexicana.


Vivimos en una sociedad que constantemente espera que nos categoricemos para fines prácticos, como cuando usamos el término “pueblos indígenas”. Yasnaya Elena Aguilar Gil, una lingüista mixe, se sorprendió al darse cuenta de que el resto del mundo la percibía bajo esa categoría. Ella dijo que su abuela solía decir “Soy mixe, no indígena”, por el hecho de que no se sentía identificada con lo que el resto de las personas asumían de ella cuando se utilizaba la palabra indígena.


Hay belleza en la diversidad y en el hecho de que cada persona y cultura tenga rasgos específicos que se salen de las líneas que otras personas les imponen. Es importante impulsar y celebrar la autorrepresentación, que cada persona tenga acceso a los medios necesarios para expresarse como realmente es.


Fuentes:

Yasnaya Elena Aguilar Gil, “Ëëts, atom. Algunos apuntes sobre la identidad indígena”, https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/f20fc5ef-75e2-44d0-8d5b-a84b2a87b7e3/eets-atom-algunos-apuntes-sobre-la-identidad-indigena

Vanesa Friedman, “Homage or Theft? Carolina Herrera Called Out by Mexican Minister” https://www.nytimes.com/2019/06/13/fashion/carolina-herrera-mexico-appropriation.html?fbclid=IwAR345ZVs5qRuISNpGcGhHnFW2KmphPvEAxf3iqJDSyryKwnDQYwoLyyduxA

Special Books by Special Kids https://www.youtube.com/c/SpecialBooksbySpecialKids/about

Chris Sitka, “Marlo Morgan—Mutant Message Down Under: Critique”, https://www.creativespirits.info/resources/books/marlo-morgan-mutant-message-down-under-critique-by-chris-sitka


0 visualizaciones0 comentarios


Texto de Jovana Hernández.


La infancia es la etapa más bonita de nuestras vidas, o al menos es más sencillo creer que lo es. En nuestras mentes, se trata de una época colorida, llena de risas, juegos y mimos, con mínimas preocupaciones y mucha creatividad, y en parte eso es verdad. Sin embargo, el imaginario popular que construimos alrededor de las infancias las reduce solo a eso, y deja en la sombra muchos otros aspectos que también la envuelven. Las emociones, experiencias y opiniones de la niñez tienen tantos matices como las de cualquier persona, pero las desestimamos e invisibilizamos continuamente.


Un concepto equivocado

La palabra infancia proviene del latin “infantia”, que significa “quien no sabe hablar”. Algunos también la traducen como “quien no tiene voz”. Es verdad que el uso moderno del lenguaje suele reemplazar su significado etimológico, pero el origen del término “infancia” nos continúa diciendo mucho acerca de la postura que adoptamos respecto a la niñez.


Reducimos a los infantes a su edad y estatura, y damos por hecho que su raciocinio y emociones son proporcionales a eso. Pocas veces su opinión es validada en la mesa de los adultos, y con frecuencia se dice que una idea es “infantil” para referir que es inmadura e inválida. Lo mismo sucede con las emociones. Es decir, calificamos como “infantiles” reacciones como el llanto o la ira. Usamos el término de infancia con una connotación negativa o indeseable. Decimos que la infancia es lo más preciado en la sociedad, pero la desestimamos en gran medida.


La edad de los niños no significa que carezcan de la capacidad cognitiva para formular ideas relevantes –de hecho son excelentes indagadores-, o que sus emociones carezcan de justificación. No es que la niñez no tenga o ejerza su voz, más bien parece que los adultos no saben –o no quieren– escucharla. El problema de los “más pequeños” es en realidad gigante, pues la poca comprensión y empatía hacia la niñez los invisibiliza.


En un mundo adultocéntrico, que quiere alejarse de todo comportamiento considerado “infantil”, dejamos a los niños en la parte más baja de la pirámide, y les damos el mensaje de que lo que sientan o digan no importa.


Es irónico y hasta hipócrita que el sector de la población que supuestamente requiere de un mayor cuidado, es violentado desde su concepto. En este sentido, se vuelve absurdo continuar refiriéndonos a ellos como “infantes”. Pero a falta de un término más adecuado, lo seguiremos empleando –al menos en estas líneas– solo por razones prácticas.


“Y vivieron felices para siempre”

Son muy pocos los niños, niñas y niñes que caben en el constructo de una “infancia feliz”. Las representaciones de la niñez tienden a ser exclusivas, porque recalcan las virtudes del niño, pero dejan fuera todo lo demás. En su constructo ideal entran emociones como la felicidad, empatía, compasión o curiosidad, pero se excluyen otras, como la tristeza, ira, miedo y frustración, que son totalmente normales y humanas, pero incómodas.


En la cotidianeidad, los infantes tienden a ser castigados o reprimidos cuando expresan emociones “negativas”, en lugar de recibir un acompañamiento respetuoso por parte de los adultos. Es un trato contradictorio, pues son niños siendo “infantiles” enfrentando el deseo de no serlo.


La tarea del adulto debería ser la de escuchar y acompañar al infante en la experiencia de sus emociones. Mas no todas son validadas, y poco a poco moldean al adulto que no quiere ser infantil.


Se espera que los infantes contengan sus emociones con la “madurez” de un adulto, pero dicha contención no debería tratar de negar o achicar la existencia de sus inquietudes e inseguridades. Es angustiante que a tantos niños, niñas y niñes reciban el mensaje de que sentir lo que sienten está mal, y que es preferible hacer como si no pasara nada. Quizá no se trata de niños inmaduros haciendo berrinches en la calle, sino de adultos irresponsables en el manejo emocional propio y de las infancias.


Además, para que un niño mantenga un estado anímico equilibrado se requiere de un entorno sano, es decir, implica cubrir necesidades tales como las de una vivienda digna, salud, educación, familia y esparcimiento. Necesidades que, por muy básicas que suenen, continúan siendo privilegios. Mientras tanto, niños en situación de calle, orfandad o explotación, simplemente quedan fuera del imaginario ideal de infancia.


Infancia: un concepto hegemónico

Las infancias alejadas del privilegio también quedan fuera del radar de cuidados del adulto. Un ejemplo es la distinción que se hace en casos de delitos cometidos por infantes. En el fenómeno de las balaceras en escuelas de los EUA, cuando se trata de un agresor proveniente de una familia tradicional, normalmente se aboga por demostrar la inocencia del infante. Se cuestiona qué factores externos pervirtieron la mente infantil para que cometiera un acto tan terrible. Se vuelve difícil de creer que un niño, estandarte de la bondad, sea el autor y ejecutor de un crimen; es decir, subestiman sus ideas y emociones.


En cambio, si se trata de un agresor no blanco, pobre o con cualquier característica no hegemónica, inmediatamente se le criminaliza y no se cuestiona más al respecto.

Es decir, mientras que en el primer caso el agresor es justificado hasta convertirlo en la víctima de su contexto, al segundo se le castiga sin cuestionarse mucho.


La palabra “niño” queda en segundo plano, para destacar la de “pobre”, “negro”, “marginado” o cualquier otra que le reste importancia a la etapa de vida en la que se encuentra. En este constructo de infancia no caben emociones como el odio o la venganza, ni condiciones de pobreza y marginación.


Cuando el infante se aleja del imaginario hegemónico, también deja de ser visto y tratado como niño. Reconocer las condiciones en las que un infante marginado se encuentra, también implica cuestionar el sistema que lo conceptualiza.


Hacia un diálogo con las infancias

Aunque la idea de vivir una infancia feliz es maravillosa y deseable, continuar creyendo que los niños, niñas y niñes crecen dentro de una burbuja, es una idea irreal y autoritaria. No hay poder en el mundo que exima a las infancias de los riesgos del mundo, ni que evite que se cuestionen y experimenten emociones distintas a la alegría.


Como cualquier humano, los niños lloran, se enojan, fastidian, enfrentan miedos grandes y pequeños, pero reales. Muchas veces se ven cara a cara con situaciones en las que ni los adultos quisieran estar. Es necesario dejar de hablar de infancia, para comenzar a hablar de y con las infancias, reconociendo su carácter plural y validando sus experiencias, pensamientos y sentires.


Es necesario pinchar la burbuja para sentarnos a escucharles y reconocerles como nuestros iguales. De esta manera, nuestra relación con las niñeces se enriquece, a la par de permitirnos ubicar y atender eficazmente los problemas que les aquejan.


Dejar de idealizar los primeros años de vida de las personas ayudará a construir adultos más sanos, empáticos y corresponsables. Prestar atención a sus voces y darles la importancia que merecen contribuye a que la construcción de una infancia feliz sea una meta, no una quimera.





30 visualizaciones0 comentarios


Un texto de Karen Lima.


El derecho a la comunicación es la protección jurídica para que todas las personas tengan acceso de manera igualitaria a diferentes medios que les permitan expresarse. Existen grupos que estructuralmente no tienen la oportunidad de acceder a estos medios o que en su momento no lo tuvieron pero que han luchado por espacios para manifestar sus ideas.


Anteriormente era difícil que los individuos tuvieran acceso a medios de comunicación, como el radio, la prensa o la televisión, los cuáles suelen estar controlados por grandes empresas. La censura y la manipulación de la información puede llegar a suceder en estos espacios y en el peor de los casos, algunos periodistas han llegado a perder la vida defendiendo el mensaje que quieren hacer llegar a su audiencia.


Hoy en día, gracias al internet y a las tecnologías de la información (TICs), muchas más personas tienen la oportunidad de compartir contenido públicamente de manera un poco más independiente y democrática. Por ejemplo, hoy en día casi cualquier persona con acceso a un dispositivo con internet es capaz de crear un sitio web, un blog, cuentas en redes sociales, así como de publicar videos o podcasts. Y aunque esto es una gran noticia, muchas de las plataformas para compartir información están atravesadas por fines lucrativos, lo que en cierta medida afecta la democratización de la comunicación digital, ya que no todos los contenidos reciben la misma cantidad de atención o cuentan con los medios para promocionarse.


Por otra parte, muchas personas todavía no tienen acceso a las tecnologías de la información o no saben cómo utilizarlas de modo que su mensaje alcance a un número significativo de personas, o en su caso, tienen la intención de que su mensaje llegue al público por los medios tradicionales, como el radio, la televisión o la prensa, pero se les cierran las puertas.

En Alta-Voz Social y Cultural A.C. aspiramos a que todas las voces se puedan escuchar y que las oportunidades de comunicación sean igualitarias. No obstante, todos desde nuestras diversas circunstancias podemos hacer pequeños esfuerzos para defender el derecho a la comunicación.


Aquí te proponemos algunas ideas de lo que podrías hacer:

  • Dona a alguna radio comunitaria. Las radios comunitarias son un grupo de radiofónicas que no reciben fondos del gobierno o de alguna empresa externa para poder sostenerse, por lo que los donativos siempre son bien recibidos con la mira en que puedan sostenerse y seguir creciendo.

  • Firma alguna petición para el ejercicio de la justicia en pos de algún periodista ¿Sabías que en 2022 12 periodistas han sido asesinados en México y que por lo menos 488 profesionales de la prensa han sido detenidos a nivel mundial este año? Algunos sitios webs como Change.org juntan firmas para ayudarlos y hacerlo no te toma más que unos segundos de tu día.

  • Difunde contenido de impacto social a través de tus redes sociales. ¡Las redes sociales son un privilegio histórico, utilízalas para hacer activismo! No necesariamente debes de crear contenido por tí mismx. A veces basta con darle difusión al trabajo de alguien más.

  • Seguir cuentas en redes sociales de personas cuyo mensaje es importante para generar un cambio social. Lo escuchamos todo el tiempo, pero es verdad: a veces con un “Seguir” o un “Me gusta” estás ayudando a los creadores y a que su mensaje crezca.

  • Leer y apoyar sitios webs o blogs independientes.

  • Respetar el espacio (a veces virtual) para que otras personas y comunidades expresen y compartan sus opiniones, aunque no estemos necesariamente de acuerdo con ellas. El chiste de la libertad de opinión es que todos tengamos la oportunidad de decir lo que queramos. Ojo: eso no significa que apoyemos los discursos de odio o el cyberbullying. Hay que ser cuidadosos para diferenciarlos.

  • Realizar un proyecto creativo para brindarles esta oportunidad a quienes no la tienen. En esta parte dependerá mucho de las necesidades de las personas de tu comunidad y de tu imaginación. Pero podrías entrevistar o filmar a aquellas personas que no tengan acceso a las TICs o no sepan cómo utilizarlas, pero que tengan un mensaje que merezca la pena compartir.

Detenciones de periodistas en el mundo marca cifra récord con 488 casos en 2021: RSF <https://aristeguinoticias.com/1612/mexico/detenciones-de-periodistas-en-el-mundo-marca-cifra-record-con-488-casos-en-2021-rsf/>

¿Cuántos periodistas han sido asesinados en 2022 en México? <https://cnnespanol.cnn.com/2022/07/04/12-periodistas-asesinados-2022-mexico-orix/>


6 visualizaciones0 comentarios